viernes, 3 de diciembre de 2010

El Bosque


A Béjar le pasa con El Bosque lo que a George W. Bush le pasó con la invasión de Irak: había que hacerlo, pero no había un plan para lo que ocurriría después. Durante cuatrocientos años fue un lugar privado en el que lo que ocurriese dentro nos era ajeno a los bejaranos. Sólo a partir de que un poderoso industrial lo comprara en el siglo XIX comenzaron a menudear ocasionalmente banquetes, fiestas y paseos, pero siguió siendo privado. En las últimas décadas del siglo XX, siendo ya jardín histórico, se podía visitar su parte más accesible, apenas los alrededores del estanque. Creció, pues, la conciencia popular (donde digo popular entiéndase municipal) de que debía comprarse para que fuera de pleno uso y disfrute de los bejaranos. Llevó su tiempo, su trabajo, su negociación, sus intentos fracasados y por fin su logro. Hace de eso ya diez o doce años. Desde entonces han llovido las ideas, pero nadie sabe exactamente qué hacer con la dichosa villa renacentista. Rectifico: todos tenemos una opinión (como tenemos un culo, que dice el dicho popular), pero no hay una decisión. En realidad no se acomoda a ninguna idea que le vaya como un guante, pero todos tenemos sueños (a veces, despropósitos) sobre lo que pondríamos ahí. Intuyo que va para largo. Mientras tanto se toma, vamos distrayendo el asunto con reparaciones y adecentamientos. Por lo menos, que no se nos caiga de las manos, ahora que es nuestro. Lo queríamos, pero no teníamos un plan para después.

Y mejor sería que no lo haya nunca. Sea cual sea el propósito al que se destine, lo primero que necesitará será un aparcamiento para tanto coche como vendrá. Y ya me dirán ustedes dónde. Imagínenlo, ahora que ofrece tantos claros en su visión íntegra. La historia será sacrificada por la modernidad. O por la comodidad, que es peor.

domingo, 10 de octubre de 2010

Repompa

Tiemblo: además de Ciudad Cervantina, ahora pretendemos ser Ciudad Taurina.
Lleguemos al delta del despropósito y desemboquemos en el mar de las quimeras: Ciudad Inventada.

sábado, 9 de octubre de 2010

Bicefalia

Después de sus declaraciones acerca de la inminente reapertura del jardín El Bosque, no queda ninguna duda de que Alejo Riñones es el Delegado de la Junta de Castilla y León en Béjar, lo que es un honor no capitalino. En el peor de los casos, pasaría por alcalde pedáneo de El Bosque, país bejarano sin fronteras ni habitantes.

jueves, 30 de septiembre de 2010

San Miguel



Ayer fue san Miguel. 29 de septiembre. El arcángel san Miguel es el jefe de los ejércitos de Dios en la tradición judía, islámica y cristiana. Lo sabemos todo sobre la celebración de la fiesta de la Virgen del Castañar, pero nada de la de san Miguel, que tiene un montón de patronatos a su cargo, entre ellos el de nuestra ciudad. También será el encargado de tocar la trompeta el día del Juicio Final. Esperemos que no comience precisamente aquí, con la cantidad de sitios que hay por ahí para empezar el mayor festival de jazz de la historia. Aquí quedaría bien que lo hiciera Juanma García, que sería lo propio y le daría un swing latino.
¿De cuándo procede que San Miguel sea el patrón de Béjar? No he leído nada, o no lo recuerdo, o no me fijé en ello si lo hice. La devoción del Ducado por la orden franciscana fue tan grande que propició una larga presencia de la misma en Béjar, ayudando y protegiendo no sólo un convento masculino, sino también otro femenino, el de la Piedad. El primero data de 1310, casi un siglo anterior a la presencia de los Zúñiga en Béjar; el segundo fue directamente cosa suya, a finales del siglo XVI. El convento de San Francisco, cuando se creó y durante largo tiempo, perteneció a la Provincia de San Miguel, en el reparto territorial que la Orden tenía en el país; posiblemente no sea ese hecho ajeno al patronato que se le concedió sobre la Villa de Béjar, aun cuando en 1575 el general de la Orden, desde Roma, expidió la patente por la cual el convento bejarano pasaba entonces a pertenecer a la Provincia de los Ángeles, abandonando la de San Miguel.
Pero el arcángel se quedó para siempre como patrón de Béjar, con escasa fortuna. Antaño tuvo una feria de ganado en torno a su fecha que fue muy celebrada, pero desde que la industria automovilística y la agrícola sustituyeron la tracción animal por la mecánica la feria decayó bastante. Tuvo también su ermita, de la que nada queda. Y un parador de viajeros, del que nos queda una fotografía. No tengo certeza de que exista ningún cuadro, ninguna escultura, ninguna asociación, club deportivo, certamen, qué sé yo, ningún otro detalle que nos recuerde su presencia en la ciudad. En el reparto de honores locales, a san Albín le tocó un puente, a san Gil un reloj, a san Nicolás un teso, a santa Ana un parque y a san Miguel, quizá por estar cerca de todos nosotros el día del trompeterío final, le tocó el cementerio.

sábado, 11 de septiembre de 2010

Más pompa todavía

En una guía de viajes de Anaya Touring que utilicé hace unos meses, vuelvo a releer ahora que la plaza de toros de Lima también es la más antigua del mundo. Luego, el redactor, se retrae un poco: "Después de la de Ronda".

viernes, 3 de septiembre de 2010

Más pompa

Hoy leo por ahí que la primera corrida de toros tuvo lugar en Ávila en el año 1080, con motivo de una boda de ringorrango. Si sigo prestando atención a este tipo de datos curiosos, llegaré al centenario con la impresión de que Béjar tiene la plaza de toros más antigua de Béjar, con suerte.

sábado, 28 de agosto de 2010

Pompa

Anunciarte por ahí como “el primer centro textil lanero del oeste de España” tiene sus riesgos, porque puede venir la globalización y pasar del uno al cero. Decirle al mundo entero que Béjar es la primera población citada en El Quijote es, además de agarrar el rábano por las hojas, temerario, porque puede venir alguien a decirte que el duque de marras era un zote que miró por encima del hombro al bueno de Cervantes. Sacar pecho pregonando que tienes la plaza de toros más antigua del mundo puede ser altisonante, porque puede venir por la espalda Miranda del Castañar, ahí al lado, dando la misma matraca y quién sabe si con razón, porque la historia está llena de sorpresa. Y no tardará en ponerse a la venta cierto libro, escrito por un bejarano, que afirma que es la de Medinilla —antigua tierra de Béjar, hoy de Piedrahíta-Barco— la que merece el baldón. Y eso sin salir de los alrededores a competir con la España que queda taurófila.
La humildad y la discreción son buenas compañeras en la vida.